Alfonso Swett O., presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio – CPC

Durante este verano de altas temperaturas, lamentables incendios en el sur y terribles inundaciones en el norte, lo único que se congeló fue la reforma tributaria. El tema quedó pendiente para marzo en manos de un grupo de estudio formado por asesores de parlamentarios y técnicos de Hacienda. Las semanas que vienen serán claves. Junto con las campanas de retorno a clases, se rendirá examen para aprobar la idea de legislar de la reforma tributaria.

Si bien no somos legisladores ni colegisladores, como CPC tenemos mucho que aportar para dicho examen, porque son las grandes empresas las que pagan el 70% de los impuestos de primera categoría que recauda el Estado, según datos del SII. Nos corresponde, por tanto, aportar desde el sector real antecedentes responsables, basados en la evidencia.

Un sistema tributario debiera ser simple, justo y eficiente. Los principios por los que debiera guiarse la reforma son la equidad horizontal y vertical; un sistema pro ahorro e inversión; la responsabilidad fiscal, la competitividad y la certeza jurídica. En base a ellos, buscamos que se cumplan tres objetivos principales: obtener la recaudación tributaria necesaria para financiar el gasto público, incentivar la inversión y el crecimiento, y eliminar externalidades negativas. Con la mirada puesta en el bien común, creemos que la mesa técnica debiera tener presente estos principios orientadores y estos objetivos.

Quisiera centrar esta columna en el tema de la inversión, en el cual el proyecto del gobierno incluye incentivos relevantes que fomentan el crecimiento y el empleo. Dentro de las medidas pro inversión más importantes, está la integración del sistema, que permite -a modo de ejemplo- que un empresario pyme dueño de una panadería y de una lavandería, pueda invertir en la compra de lavadoras con utilidades de su panadería, sin pagar un peaje de 35% (impuesto a la inversión), como ocurre en la actualidad con el sistema semi integrado. Al mismo tiempo, el sistema integrado cumple con el principio de equidad horizontal. El costo tributario de esta medida pro inversión es de 833 millones de dólares, de los cuales el costo asociado a las grandes empresas nacionales es de solo 155 millones de dólares, de acuerdo al SII.

Otra medida importante pro inversión contenida en el proyecto de ley, es la depreciación instantánea transitoria. Basados en criterios técnicos, creemos que esta propuesta debería ser permanente, lo que tendría un costo estimado de 1.174 millones de dólares.

Respecto de no incluir en el proyecto la rebaja del impuesto corporativo del 27% al 25%, tenemos diferencias con el gobierno. Creemos que la tasa de impuesto de primera categoría es un elemento central en un mundo que logra la competitividad tributaria a través de rebajas de impuestos corporativos. Entendemos que la situación fiscal con que nos encontrábamos el 2018 nos obliga a ser responsables. Pero ahora que conocimos que el déficit fiscal bajó a -1,5% del PIB, creemos que sería coherente estudiar una baja de tasa a las empresas de 27% a 25%. Nuestro cálculo es que el costo de esta disminución de tasa es de 800 millones de dólares, los que sumados a una depreciación instantánea permanente, nos daría un total de 1.974 millones de dólares a financiar.

¿Cómo financiamos estas medidas adicionales pro inversión que son necesarias, sin reducir en lo más mínimo la recaudación? Fomentando menos exenciones y fomentando más inversiones. Apenas se inició la discusión tributaria nos abrimos a evaluar todas las alternativas posibles. Después de un profundo trabajo técnico, hemos concluido que a la hora de buscar compensaciones, hay 2.125 millones de dólares adicionales que se podrían recaudar.Estos se recaudarían al eliminar paulatinamente exenciones tributarias como la renta presunta y el impuesto al diésel, además de estudiar impuestos digitales adicionales a lo propuesto por el gobierno, buscando una competencia justa para todos.

¿Cómo deberíamos volver a marzo después de vacaciones en lo que a la reforma tributaria se refiere? Ojalá como vuelven los niños al colegio. Más descansados, llenos de ganas de reencontrarse con sus pares y, sobre todo, con un verano de más madurez sobre los hombros. Ojalá volvamos a encontrarnos poniendo el bien común por sobre triunfos políticos de corto plazo, que atenten contra la inversión, el crecimiento, la recaudación y la deuda pública. Ojalá volvamos a encontrarnos evitando las caricaturas sin profundidad técnica como ocurrió en la discusión anterior del FUT, cuya recaudación estaba en torno a los 200 millones de dólares. Ojalá volvamos a encontrarnos poniendo la evidencia y la realidad por delante de intereses particulares incompatibles con los desafíos que tenemos como sociedad en materia de equidad y de justicia.

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