25 de enero de 2013

  • Su Excelencia Presidente del Gobierno Español, señor Mariano Rajoy;
  • Su Excelencia Vice Primer Ministro y Ministro de Relaciones Exteriores y Comercio de Irlanda, señor Eamon Gilmore;
  • Vicepresidente de la Comisión Europea, señor Antonio Tajani;
  • Vicepresidente de Businesseurope y Presidente de CEOE, señor Juan Rosell;
  • Presidente de Eurochambres, señor Alessandro Berberis;
  • Señores embajadores, ministros, parlamentarios, miembros de las Fuerzas Armadas y del Poder Judicial;
  • Amigas y amigos empresarios;

Señoras y señores:

Como Presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio de Chile, máxima instancia de representación del empresariado nacional, constituye un gran honor para mí darles esta tarde la más cordial bienvenida a nuestro país y a la IV Cumbre Empresarial de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños – Unión Europea (CELAC-UE).

A pocos meses de que se cumplan tres años de la III Cumbre Empresarial, celebrada en Madrid el 2010, los líderes empresariales de ambas regiones del mundo volvemos a reunirnos en Santiago de Chile, reafirmando nuestra voluntad de seguir fortaleciendo las múltiples relaciones y lazos que unen a empresarios de ambos lados del océano Atlántico, así como nuestro compromiso de contribuir con reflexiones e ideas en la elaboración de la agenda birregional de los próximos años.

Para nuestro país, recibir a los principales líderes empresariales y políticos de estas regiones constituye una oportunidad única, en momentos en que tenemos una sólida situación doméstica, con disciplina fiscal y una deuda pública menor al 10% del PIB. El crecimiento económico del 2012 estará sobre el 5,5% y la inflación anual en 1,5%. Esto, sumado a una tasa de desempleo muy baja, constituye una virtuosa combinación que, sin embargo, no nos lleva a ignorar los riesgos aún presentes en el entorno internacional.

Las economías del orbe cada día son más interdependientes y lo que ocurre en una zona del mundo no deja indiferente a las demás. Luego de la crisis financiera del año 2008, las turbulencias económicas continúan afectando a los países de la Unión Europea, lo que sumado a las dificultades que experimentan Estados Unidos y China, ha significado un debilitamiento de la economía mundial y una menor expansión del crecimiento de las economías de América Latina y el Caribe, no obstante que la mayoría de los países emergentes de estas regiones han mostrado responsabilidad en el manejo de sus principales variables macroeconómicas.

Es importante destacar que la Unión Europea y América Latina y el Caribe representan en conjunto más de mil millones de personas, un tercio de los Estados Miembros de las Naciones Unidas, un tercio de los miembros del G-20, y más del 30% del PIB mundial. La Unión Europea sigue siendo el segundo socio comercial más importante de América Latina y el mayor inversor de la región, con el 41% del total de los flujos de inversión extranjera directa los últimos cinco años. El comercio de bienes se ha más que duplicado en la última década, alcanzando hoy cerca de 250 mil millones de dólares.

En momentos es que la situación económica y financiera presenta grados de incertidumbre en la región europea, América Latina y El Caribe pueden constituir un gran esquema de integración económica, física y energética, buscando juntos superar los desafíos del desarrollo, el crecimiento y la erradicación de la pobreza, tomando la oportunidad que la coyuntura mundial presenta.

Avanzar hacia un nuevo acercamiento entre gobiernos, empresas y actores sociales de CELAC y la UE resulta fundamental para aumentar y diversificar las inversiones y las relaciones comerciales. Para ello, se requiere impulsar un diálogo que tienda a incrementar aquellas inversiones que sean coherentes con las necesidades de desarrollo social y ambiental de CELAC, promoviendo al mismo tiempo, marcos estables y certezas jurídicas que favorezcan su multiplicación y diversificación.

Para alcanzar estas metas, el potencial del sector privado resulta fundamental. Los empresarios presentes y representados en esta Cumbre queremos contribuir a la reflexión sobre un desarrollo sostenible y equitativo de América Latina, El Caribe y la Unión Europea, conscientes de que la clave de la interacción entre las dimensiones socio-ambientales y económicas del desarrollo, es la inversión productiva de las empresas de ambas regiones.

En este contexto, la presente versión de la Cumbre Empresarial CELAC-UE tiene como tema central “Las Inversiones para el crecimiento económico, la inclusión social y la sustentabilidad ambiental”, bajo cuyo paraguas se entrará en detalle en materias de energía sustentable, impulso a la pequeña y mediana empresa, y desarrollo del capital humano. Será un grupo de autoridades y empresarios de primer nivel y representando a ambas regiones, quienes analizarán desde su perspectiva cada una de estas materias. Tendremos también, la oportunidad de conocer variados puntos de vista sobre el panorama económico y financiero mundial; además de las presentaciones de Presidentes y líderes de Gobierno, cuya participación agradecemos y darán mayor realce a este encuentro.

Las conclusiones y recomendaciones finales se recogerán en un documento que entregaremos el domingo a los Jefes de Estado presentes en la I Cumbre CELAC-UE, y que no dudamos tendrán una favorable y fructuosa acogida.

Permítanme detenerme brevemente en la relevancia de cada uno de los temas que esta tarde y mañana concentrarán nuestra atención.

En primer lugar, discutiremos sobre inversiones en medio ambiente y desarrollo sustentable, partiendo del consenso en torno a la necesidad de lograr un necesario equilibrio entre la protección del ambiente que nos rodea y el desarrollo económico de los países. Para lograr este objetivo, resulta fundamental que los Estados se preocupen de garantizar la seguridad jurídica para los inversionistas nacionales y extranjeros, generando procedimientos y normas justas, que permitan contar con institucionalidades técnicas fuertes, que en base a la solidez de sus planteamientos, desincentiven la judicialización de las inversiones.

En este mismo marco, es importante destacar el activo liderazgo que muchos empresarios han asumido en la implementación de nuevas tecnologías más amigables con el medio ambiente y la sustentabilidad de sus procesos. Pero también es necesario recordar que los países de ambas regiones, al igual que gran parte de la economía mundial, se ven enfrentados a una crisis energética, elemento que es esencial para la actividad productiva y la competitividad de los mercados.

Esta situación exige la generación de nuevas y potentes alianzas birregionales, que permitan el estudio e implementación de fuentes energéticas acordes a las potencialidades naturales y las oportunidades tecnológicas de cada uno de los países. Cabe destacar que cualquier fuente de energía debiera cumplir con tres requisitos básicos: que respete los exigentes estándares ambientales, que sea segura y que sea competitiva desde el punto de vista económico.

Todo desarrollo energético involucra un costo de oportunidad, incluso cuando se trata de fuentes de energía limpias y renovables. Es aquí donde es indispensable visiones de Estado que velen por los intereses superiores de los países, generando marcos regulatorios claros y simples, que sin descuidar la participación ciudadana, garanticen mejoras en la calidad de vida y de oportunidades de las personas.

En este marco, generar espacios de confianza y diálogo con las comunidades, buscando crear las condiciones que permitan abordar y resolver las preocupaciones y las inquietudes de distintos grupos sociales respecto de proyectos energéticos, es también para el sector empresarial una prioridad que estamos llevando a la práctica.

Junto a la energía, también es un desafío insoslayable para los países el aumento de la productividad, el emprendimiento, la innovación, todos directamente relacionados con la mejora del capital humano, nuestro segundo tema de discusión en esta Cumbre. Sabemos que el crecimiento de los países depende, en definitiva, de las personas y por eso, el desarrollo económico debe tener sus bases en el desarrollo de oportunidades para la persona humana en todas sus dimensiones, como requisito para garantizar la equidad y la inclusión social.

Las naciones de la Unión Europea y de América Latina y el Caribe cuentan con una amplia y variada experiencia en materia de capacitación y educación para el trabajo de sus ciudadanos. Muchas de estas prácticas han sido clave para lograr disminuir los niveles de desempleo, impulsar el emprendimiento y potenciar los talentos del capital humano de los países.

El tercer panel de expertos analizará mañana las implicancias y desafíos de las inversiones para el desarrollo de la pequeña y mediana empresa, sector que representa un porcentaje muy importante de la actividad empresarial en los países de estas regiones, genera el 67% del empleo, y se desenvuelve en una gran variedad de ámbitos de la producción y de los servicios.

Tal es la importancia de este sector en el crecimiento de los países y la superación de la pobreza y la desigualdad, que en esta Cumbre realizamos una innovación respecto de las versiones anteriores, al incorporar por primera vez una Ronda Empresarial que se realizó exitosamente ayer, y permitió a cerca de 200 pymes de América Latina, el Caribe y Europa participar en encuentros bilaterales, para explorar posibilidades de cooperación mutua en los más diversos campos, agregando así un valor adicional a su desplazamiento hacia nuestro país.

Estamos conscientes de la necesidad de contar con políticas modernas e inteligentes que ayuden al mejor desempeño de las pymes, permitiéndoles aumentar su productividad y nivel de internacionalización, de modo de que puedan acceder más fácil y rápidamente a la economía del conocimiento, a las redes que facilitan la cooperación, a información de mercado, a oportunidades de inversión y encadenamientos productivos con grandes empresas.

Los grandes desafíos que hoy se presentan para las naciones de ambas regiones en materia de crecimiento inclusivo, desarrollo sustentable, superación de la pobreza y de las desigualdades, sólo podrán alcanzarse, garantizarse y mantenerse en el tiempo, creando un marco estable de libertad, seguridad jurídica y democracia.

Sin duda, en los últimos años, se han realizado relevantes esfuerzos en numerosos países de Iberoamérica para la construcción de Estados capaces de dar lugar a un desarrollo sostenible que englobe crecimiento económico y el bienestar de la población.

Este desarrollo está basado en principios económicos fundamentales, como la libertad económica, la libertad de empresa y el derecho de propiedad privada. Pero además, debe estar acompañado de condiciones de estabilidad democrática, seguridad jurídica, fortalecimiento institucional y del sistema político.

Asimismo, es necesario garantizar un marco de inversión transparente y estable para mantener y fomentar la inversión extranjera en la región, y garantizar un trato no discriminatorio a los inversionistas, sea cual fuere su país de origen. En la misma línea, debemos apoyar la apertura de mercados como la mejor vía para impulsar el comercio y las inversiones, y rechazar la aplicación de medidas de naturaleza proteccionista.

Queridas amigas y amigos que nos visitan: Los organizadores de esta Cumbre y los chilenos en general les agradecemos muy sinceramente el que se hayan dado el tiempo de viajar hasta nuestro país que para algunos se presenta físicamente tan lejano. Pero créanme, los sentimos a todos humanamente muy cerca, y estamos convencidos de la relevancia de la participación de cada uno de ustedes en lo que será un momento único para profundizar las relaciones económicas, sociales y políticas entre América Latina, el Caribe y la Unión Europea.

Una especial mención y gratitud merecen los casi cuarenta expositores -autoridades, empresarios y especialistas- que nos acompañarán estos días, entregando su valiosa visión y experiencia en cada una de las materias que nos convocan.

Finalmente, nuestros agradecimientos al diario El Mercurio, co-organizador de esta Cumbre; al Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile por su gran apoyo; y a las empresas que gracias a su aporte han hecho posible la materialización de este magno evento: Asociación Chilena de Seguridad, Caja Los Andes, Viña Concha y Toro, Falabella, GDF Suez, Grupo Antofagasta Minerals, Grupo Ultramar, Movistar, Banco Santander y Sigdo Koppers.

La salida de la crisis, que en mayor o menor medida, afecta a las dos regiones, plantea un claro protagonismo del sector privado empresarial como actor garante de un desarrollo eficaz y de un crecimiento inclusivo. Ello exige la puesta en marcha de políticas y medidas que serán analizadas hoy y mañana, para luego ser presentadas en la Declaración Empresarial que entregaremos a los Gobiernos el domingo. Ante este desafío, los sectores empresariales de la Unión Europea, América Latina y el Caribe, en lugar de competidores, nos convertimos en aliados en el proyecto común de generar riqueza y empleo, y fomentar un desarrollo sostenible que aumente el bienestar de todas las personas.

Muchas gracias.

Discurso del Presidente de la CPC en apertura

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