• La posibilidad de entregar bienes y servicios digitales de manera “remota” ha permitido que muchas actividades económicas no queden afectas a los gravámenes que sí pagan empresas con presencia física en el mercado de destino de sus productos. Hay que hacerse cargo de la eventual competencia desleal que esta situación genera, igualando la carga tributaria.

• CPC y CLAPES UC proponen que los bienes y servicios que se entregan por vía digital a consumidores sean clasificados como una importación (Spotify, Netflix y Apple Store) o como servicios profesionales (Airbnb y Uber), aplicándose a los primeros los aranceles e IVA correspondientes y a los segundos el impuesto tasa adicional que grava las rentas de origen chileno que reciben las personas naturales o jurídicas no residentes en Chile.

• Para cobrar estos tributos, se estima que la alternativa más eficiente es delegar en los emisores de los medios de pago (bancos) la retención de los impuestos correspondientes.

• Existen, además, otras actividades que debido al uso de las nuevas tecnologías no están siendo gravadas correctamente, como son algunas compras online y los servicios de transporte y hospedaje.

• Se estima que, si todas estas situaciones se corrigiesen, durante el año 2017 se podría haber recaudado alrededor de unos 200 millones de dólares.

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