La cuarta sesión del Comité de Estrategia Digital de la CPC tuvo como tema los desafíos para el mercado laboral que nos impone la digitalización. Las cifras de organismos internacionales son decidoras: la cuarta revolución industrial implicará una pérdida neta de 5 millones de empleos en las 15 naciones más desarrolladas y emergentes. (Foro Económico Mundial, 2016); robots reemplazarán dos tercios de todos los trabajos en naciones en vías de desarrollo (Naciones Unidas, 2016). Pero todos coinciden en que estos cambios deben mirarse desde la oportunidad y no desde la amenaza, pues la adopción de nuevas tecnologías debiera favorecer incrementos en la productividad y el crecimiento de los países.

El BID señala: “El explosivo avance tecnológico promete transformar profundamente el mundo del trabajo. La robótica, la inteligencia artificial, los datos masivos, la impresión en 3D, la biotecnología, la nube y la criptografía, permitirán la aparición de un sinnúmero de nuevos bienes y servicios. Esto requerirá nuevos tipos trabajo, nuevos tipos de formación de los empleados y nuevos tipos de vinculación entre empleados y empleadores. Además, el avance de la tecnología permitirá la automatización de un gran número de tareas.” (BID 2018. Capital Humano 2.0: El Futuro del Trabajo en las Américas).

El impacto de las nuevas tecnologías sobre los mercados laborales es enorme. Estudios recientes estiman que las tecnologías disponibles hoy se pueden adaptar para automatizar las ocupaciones. Esta cifra es 51% en Estados Unidos y 57% en los países de la OECD. A nivel global, la automatización afectaría a 1.000 millones de empleados, que representan US$ 15.8 billones en salarios. (McKinsey, 2017 El futuro del Trabajo).

Para las empresas el acceso a las nuevas tecnologías es una necesidad fundamental para ser sostenibles y competitivas, y requerirán contar con trabajadores con habilidades acordes.

“La irrupción de las nuevas tecnologías implica cambios en los tipos de habilidades que buscarán los empleadores. Las habilidades cognitivas (como la creatividad, capacidad de abstracción y resolución de problemas complejos), y las habilidades blandas asociadas a la inteligencia social (como el aprendizaje proactivo y la comunicación), serán sumamente relevantes en un mundo donde la tecnología se hace cargo de los aspectos rutinarios del trabajo. Por otra parte, las habilidades asociadas al desarrollo tecnológico (como el uso y manejo de las nuevas tecnologías, la programación, information design y el manejo de bases de datos), y las habilidades de sistemas (como el monitoreo y la evaluación de éstos) serán esenciales. Por último, en un mundo cada vez más interconectado e internacional, el manejo de idiomas (y particularmente el inglés) será fundamental.” (BID 2018. Capital Humano 2.0: El Futuro del Trabajo en las Américas).

Como señala el BID: “Los trabajos del futuro serán más flexibles. Por un lado, los empleados tendrán mayor libertad para elegir desde dónde y cuándo trabajar. Por otro lado, las nuevas formas de trabajo serán de naturaleza más informal y efímera. Estos cambios estructurales determinarán las competencias necesarias para incorporarse de manera exitosa a los mercados laborales del futuro. En efecto, expertos predicen aumentos considerables en la demanda por competencias en sistemas y tecnología (por ejemplo, programación) y habilidades blandas (por ejemplo, la comunicación efectiva y la orientación al servicio).” (BID 2018. Capital Humano 2.0: El Futuro del Trabajo en las Américas).

Por ello, los trabajadores deberán capacitarse de manera continua a lo largo de sus vidas, en aquellas habilidades que sean complementarias a las nuevas tecnologías. Las probabilidades de que se produzcan efectos de inclusión también serán mayores cuando las empresas en expansión puedan contratar y reasignar trabajadores de manera flexible en respuesta a las oportunidades del mercado, de manera que los trabajadores desplazados de empresas no sobrevivientes o en contracción tengan la movilidad necesaria para encontrar oportunidades similares o mejores en empresas en expansión de sus sectores actuales o de otros sectores.

Reunión de trabajo del Comité Digital (fuente: El Mercurio)

La reunión laboral del Comité de Estrategia Digital de la CPC estuvo liderada por la presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa; el Presidente de la CPC, Alfonso Swett; y el coordinador de Políticas Sociales de Clapes UC, Sergio Urzúa. Como expertos mundiales participaron el director general de transformación para América Latina de Microsoft, Luiz Marcelo Marrey; el director de LinkedIn para Sudamérica, Ramiro Luz; y el fundador y director ejecutivo de Hispanic Heritage Foundation, Antonio Tijerino.

También asistieron a este encuentro Ricardo Ariztía, presidente de la SNA; Manuel Melero, presidente de la Cámara Nacional de Comercio; Jorge Mas, past president de la Cámara Chilena de la Construcción; Ricardo Matte, gerente general de la ABIF; Leonardo Hernández, Director adjunto de Clapes UC; Gabriel Calgano, gerente general Cisco Chile, y Matías González, presidente de MeetLatAm.

Al finalizar la reunión de trabajo, el presidente de la CPC concluyó: “Así como las personas tenemos que adaptarnos a los desafíos de la economía digital, las políticas públicas también tienen que adecuarse a la nueva realidad y formas de trabajo que trae consigo la revolución tecnológica y la digitalización”. Reconoció que este nuevo escenario puede generar más desigualdad si no nos preparamos para enfrentarlo. “Como país, debemos romper tabúes y entender que educación, capacitación y trabajo son parte del desafío de todos. No abordar la situación de esa manera es una irresponsabilidad. Tenemos un código laboral machista, urbano y desigual. Tenemos que adaptarnos con generosidad y sin ideologías”, aseguró.

Bárbara Figueroa agradeció la invitación a construir soluciones donde el país completo se vea beneficiado. “El gran reto no es cómo disponemos al Estado para estos cambios, sino cómo logramos que los grandes olvidados -las mujeres, los trabajadores informales, los más desvalidos- sean parte de este mundo. Estamos dispuestos a participar de la conversación”, aseguró la presidenta de la CUT.

El director general de transformación para América Latina de Microsoft, Luiz Marcelo Marrey -quien se unió al grupo vía teleconferencia-, destacó que esta transformación en los modelos de negocios ha sido muy acelerada. “Desaparecen algunos negocios y nacen otros. Los con menor valor agregado son los más vulnerables. La tecnología es transversal a todos los empleos y el 50% de ellos requiere un imput tecnológico. Un médico, el profesor es un tecnólogo, y no hay vuelta atrás”, explicó.

A juicio del ejecutivo de Microsoft, son tres los elementos clave para enfrentar el nuevo escenario. El primero, preparar la fuerza laboral -readaptar las habilidades-, para evitar la pérdida de empleo. Segundo, a largo plazo, transformar la educación para formar profesionales que se van a desempeñar en trabajos que aún no se han inventado. Por último, el Estado y los empresarios deben ser capaces de empoderar a la gente para que desarrollen sus capacidades y tomen el control de sus destinos.

El director de LinkedIn para Sudamérica, Ramiro Luz. El experto resaltó que actualmente la competencia por puestos laborales es a nivel global y, en consecuencia, la movilidad de talento es enorme. “Antes competíamos con nuestros pares y vecinos. Hoy estamos viendo que para un mismo cargo postula gente de cualquier lugar del planeta. Las personas tienen acceso a una cantidad de información nunca antes vista y una visibilidad de oferta y demanda gigante”, detalló Ramiro Luz.

Sergio Urzúa, de Clapes UC, preguntó a los expertos cuáles son las habilidades críticas que se requieren a nivel profesional y la respuesta fue clara: creatividad, comunicación, colaboración, pensamiento crítico, pensamiento computacional y ser capaces de tomar riesgos y atreverse. “La combinación de todos estos factores trae dos consecuencias: desarrollo económico y mayor empleo”, sintetizó Marrey.

Sin embargo, Ramiro Luz, de LinkedIn, advirtió que cada cinco años las habilidades profesionales deben actualizarse, “porque de lo contrario vas quedando obsoleto. La automatización ya es una realidad y ha reemplazado trabajos operativos. Lo que viene ahora es su irrupción en las labores administrativas”.

Por último, el fundador y director ejecutivo de Hispanic Heritage Foundation, Antonio Tijerino, se unió al grupo desde la sede de la ONG que lidera en Washington DC. A su cargo tiene la misión de ofrecer oportunidades para la comunidad latina residente en Estados Unidos. A su juicio, la desigualdad en el acceso a la tecnología es determinante para desempeñarse adecuadamente en términos laborales.

“Se requieren trabajadores que manejen el lenguaje de la tecnología, con habilidades de codificación, análisis de datos y ciberseguridad. La comunidad latina está en desventaja en este país porque no tienen acceso a internet en sus casas y eso les impide cualquier forma de comunicación e información. Hay mucho por hacer en esta materia”, concluyó Tijerino.

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