•  El proyecto persiste en la idea de generar un Sernac altamente concentrado y dotado de facultades que, junto con ser excesivas, confunden el rol natural del Servicio de defensor de los derechos de los consumidores, al transformarlo en un ente mediador, sancionador, y, más aún, con facultades normativas que son propias del Poder Legislativo.
  •  Es también preocupante que, además de entregarle al Sernac facultades normativas, se rompa el equilibrio que debe tener todo Servicio, en virtud del cual no puede ser juez y parte a la vez.
  •  Si se persiste en la actual redacción, veremos un ente público que, lejos de velar por el debido cumplimiento de la ley y asumir la representación de los consumidores cuando sus derechos se vean comprometidos, dedicará importantes esfuerzos a la tarea regulatoria, suplantando el rol que le corresponde a otra instituciones del Estado, eliminando el imprescindible equilibrio que requiere el ejercicio de la justicia.
  •  Por otra parte, preocupan también las altas multas que según el proyecto podrían llegarse a imponer a las empresas que eventualmente sean sancionadas.
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